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Sembrando Ciudad desde 2006

En Huerto Romita somos también, una plataforma biofílica compuesta por un equipo transdisciplinario especializado, facilitamos técnicas de permacultura urbana y educación ambiental para la vida en los tiempos que corren.

En el corazón del barrio de la Roma, en un predio siniestrado en el terremoto de 1985 que tras el derrumbe fue gimnasio y después centro de reciclaje. En el año 2006 se fundó el primer huerto urbano demostrativo de la CDMX. Durante estos quince años, nuestro huerto ha sido gestionado por mujeres; cada quien en su momento, hemos revisado y renombrado nuestra práctica, pues la agricultura urbana es una poderosa herramienta de transformación, resiliencia y soberanía. En este tiempo, nos vivimos como una comunidad de transición que ensaya diariamente maneras de relacionarnos, mejores formas de producción y creación; siempre respetando y procurando a los cinco reinos biológicos.

Nuestras líneas de acción

Educación
medioambiental

Soberanía
alimentaria

Economía
circular

Cultura
ecológica

Creación de redes
y consumo local

LA ROMITA

A una corta distancia de la gran ciudad de Tenochtitlan, en la época de los mexicas, existía un pequeño islote en donde se encontraba el pueblo prehispánico de Aztacalco. En este espacio, como muchos otros de la época, se comerciaba y se mantenía contacto con la gran capital mexica, pero sin perder sus características y cultura particular. Años después, con la llegada de los invasores españoles y el establecimiento de la Colonia, este pueblo formó parte de la gran ciudad de México, que apenas comenzaba a crecer. Sin embargo, los pobladores se negaron a formar parte de esta nueva civilización, y muy a su modo, se mantuvieron apartados del movimiento urbano. A pesar de sus esfuerzos, después que el lago fuera desecado, el pueblo de Aztacalco se unió al resto de las poblaciones, pero sin perder su peculiar autonomía.

Durante la Colonia, el recorrido que hoy conocemos como Avenida Chapultepec se encontraba sumamente arbolado, por lo que los pobladores de la época comenzaron a llamar este espacio escondido como “ La Romita”, por que el paseo arbolado les recordaba a uno que visitaron antes en la ciudad de Roma Italia, y así es como se estableció el nombre que este espacio llevaría en el futuro: la Plaza Romita.

Nuestra plaza está ubicada entre las calles de Puebla, Morelia, Durango y avenida Cuauhtémoc, apenas a  un par de cuadras de la Avenida Chapultepec, y muy cerca de la estación del metro Cuauhtémoc de la línea 1.

Destaca ante nuestra mirada un pequeño templo con una sola torre, que ha tenido varios nombres a lo largo de la historia. Inicialmente se le conocía como Santa María de la Natividad Aztacalco, retomando el nombre del pequeño islote prehispánico. Más adelante se le nombró como San Cristobal del Verbo Encarnado, y finalmente se estableció el nombre de San Francisco Xavier, como se le conoce hoy en día. Este templo, el cual funciona de forma regular, podemos conocer el crucifijo del altar mayor, que se dice, fue creado en el siglo XVI, y traído por órdenes del monarca de España a nuestra ciudad. 

Otro dato curioso de esta pequeña plaza es que fue elegida por el afamado cineasta Luis Buñuel para filmar algunas de las escenas de la película Los Olvidados, una de nuestras joyas, si de cine nacional hablamos. Como recuerdo de esto, en la casa de cultura que acompaña a la plaza podemos leer una placa, que aunque pocos conocen, es digna de reconocerse.

Si bien la ciudad creció de forma exponencial a lo largo del siglo XX, la Plaza Romita es uno de esos espacios que ha resistido el paso del tiempo, pues se sigue manteniendo como un rincón con una peculiar magia para sus habitantes y visitantes. Y si todo lo anterior no los ha convencido de visitar esta plaza, les recomiendo ir a conocerla un sábado o domingo por la mañana, cuando un pequeño restaurante ambulante se instala en una de sus calles, donde podrán probar deliciosos platillos mexicanos, como quesadillas al comal, enchiladas, arroz rojo o un exquisito café de olla que no pueden perderse por nada en el mundo.

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